ACTO 53: Información Disponible
La campana eléctrica sonó y
La Jaula se abrió de golpe. Lentamente una masa blanca y húmeda comenzó a asomar a la superficie. Las drogas funcionarían por algunas horas más pero le daban la movilidad y razonamiento suficiente para saber que estaba en peligro. Perdido.
Sus manos esposadas le quitaban movilidad. Se sostuvo un momento de pie y luego cayó. Posteriormente intento apoyarse en la orilla y recuperar el aliento.
- ¡¿Dónde... estoy?!.. ¡Ayuda! - El overol de tela blanca resulta perfecto para no perderlos de vista dentro del container y a través de las cámaras. Pero su objetivo es otro: Es la ropa con la mejor tela para hacer funcionar a
La Jaula en caso de necesitarla.
Detrás del sombrero que dejaba descubierto su rostro, un cable industrial de excelente flexibilidad se ajusta a un electrodo con forma de collar y que inicia en el cuello del sujeto y termina dentro de
La Jaula. Con esto resolvimos el problema de mantenerlos bajo control y monitorear el ritmo cardíaco. La movilidad que se les da es de tres metros, señalizado en una linea amarilla en el suelo, pero puede regularse en la cabina en cualquier momento.
Zorzal, quieta, no reaccionaba. El segundo cuerpo blanco comenzaba a asomarse por dentro de esa masa de metal.
Medite sus opciones: Sin actividad, tendría hasta sólo un minuto más de espera. Repasamos esto muy bien y no hay excepciones.
Comencé a tomar el tiempo.
El primer sujeto trató de ayudar a su compañero para que se levantara. Este último no paraba de llorar y jadear. Por lo que veía ninguno se percato de que Zorzal se encontraba a unos metros mas allá.
"45,44,43..." Si llegaba a los 20 segundos debía dar la señal para que mi grupo tomara la segunda salida y esperar el apoyo de Riesgo.
"¿Porqué, pequeña? Te esforzaste tanto... Cambiaste tanto. Tu voluntad fue lo único que nos convenció de dejarte entrar ahí".
Fuera de lo establecido, levante el micrófono y le dije:
-
Zorzal...
Los seres blancos se detuvieron y por primera vez observaron a su alrededor. Buscaron entre la oscuridad y el tono rojo del ambiente y ahí dieron cuenta de la presencia de la muchacha, que lentamente comenzó a levantar su rostro cubierto de lágrimas.
Algo más se dibujaba en esa cara: Una expresión llena de autentica rabia, con unos dientes que parecían la prisión del dolor.
-...Malditos..., te maldigo... - No dejaba de mirar al tipo blanco de pie cuando hablaba - ...Dejaron morir como si nada a mi madre. Y a vos no te importó que fuera tu hermana y que te haya ayudado toda la vida.
El sujeto de blanco se enderezó como pudo y la miró un momento. Mientras el otro no le soltaba el brazo con sus dos manos esposadas, siempre jadeante y nervioso.
Al fin el sujeto alto la reconoció y gritó su nombre.
- ¡¿Qué mierda me dices?! ¡yo no hice nada para que se enfermara, perra estúpida! - un mareo lo desorientó, pero deseaba mostrar autoridad sobre ella - ¿Donde nos llevaste? ¡¿Qué queres hacer?!
Zorzal apretó con más fuerza el mango del mazo, y avanzó decidida un paso hacia él. Luego otro y otro. Lentamente el mazo se arrastraba junto a ella.
- ¡Soltame, Puta! ¡Voy a matarte por esto! - Fue lo que le gritó enseñándole los brazos. Comenzó a forcejear sus esposas sin resultado y a buscar algo que lo ayude alrededor.
-No le digas nada - le murmuraba la segunda persona jadeando, de rodillas y temerosa. Bajo la luz rojiza era difícil percatarse que era una mujer - Mira su cara. Nos quiere hacer daño.
El hombre se la quitó de una sacudida y lleno de furia sentenció:
-Esta perra no tiene el valor de nada... salió a su madre.
Mis manos se enfriaban y una extraña tranquilidad me invadió mientras los observaba, como algo que trae la inevitable respuesta de los hechos.
Retiré mi dedo del botón, inhalé y confirmé la resolución de nuestro plan. En unos momentos solo Zorzal vería como, suavemente, caía en ese entonces la lluvia. Me acomodé en el sillón y me incliné levemente hacia atrás. Inmediatamente noté que cansado me encontraba. Que agotado me sentía de vivir nuevamente todo eso.
-Esa casa era todo lo que la abuela les dejó a mi madre y a vos, y ella no mostró problemas de quela usaras mientras arreglabas tu vida - Cada paso más lento, más seguro - ... Pero cuando mama enfermó te rogué que me dejaras venderla para salvar su vida... Te supliqué una y otra vez... Ya tenias otra casa donde vivir. Ya tenias tu vida arreglada... Pero nunca fue suficiente el valor que ofrecían por la casa... Para vos y tu mujer mi madre nunca fue una ayuda. Nunca fue nada. La dejaste morir para quedarte con todo cuando el valor te pareció por fin justo.
El sujeto miró con rapidez al otro que jadeaba en el suelo y luego a su alrededor. El color confundía las dimensiones pero adivinó que se encontraban solos.
-¿Crees que me importa esa mierda? - Respondió- No tenes pruebas y nadie te va a creer. Entende ahora, perra estúpida que eso es mío. Acéptalo y deja de creer que me voy a mear con tus amenazas - La miraba casi sonriente mientras el otro sujeto no paraba de toser. Aprovechó que no lo escuchaba y continuó:
-No me había fijado que tenes un bonito cuerpo. Me gustan tus tetas. Si haces lo que te digo puede que ahora sí la venda y te de algo pero tenes que portate bien conmigo.
Zorzal detuvo su avance a unos metros de ese tipo. El sujeto lo tomó con risa y siguió insultándola. Quizá en su mente creía que hablaba con la misma joven de siempre pero yo en mi lugar veía como la decisión era una sombra inmensa detrás de ese pequeño cuerpo.
-Hiciste mal en tratar de asustarnos -Continuó el sujeto - Ahora yo podría ir con la policía por lo que nos hiciste pero cuando me recupere y me saques de aquí me vas a conocer, y te voy a hacer entender por ese lindo culito que tenes.
Ella guardo silencio y esto comenzó a llenar de rabia al sujeto. Este quiso abalanzarse hacia ella pero sus piernas todavía no le respondian y el collar lo jaló con fuerza hacia atrás. Le gritó maldiciendola, pero ella quieta no le dijo ni reaccionó a nada.
En un minuto las drogas, el lugar y la situacion lo llevaron a un estado de completa rabia. Comenzo a gritar y a tratar de arrancarse el cable del cuello. Sacudio a la otra mujer en el suelo pero tambien era inutil. No paraba de toser y llorar.
Cayo al suelo y golpeó el piso con sus brazos lleno de furia. Rendido, hizo el esfuerzo de serenarse y agudizar la vista.
Se fijó entonces que había algo en las manos de Zorzal:
-¿Que tenés ahí? ¡Dámelo!
-¿Lo querés? tomalo, asesino - fue lo que ella al fin le respondió mientras daba otro par de pasos hacia él.
Sonriente de que ella lo escuchara, tal ves creyó encontrar una salida. Se acomodo en el suelo y la esperó:
-Eso es ¡Damelo y sacame de aqui, zorra!
Ella se detuvo y le extendió suavemente el mazo a la cara.
Levantó los brazos para alcanzarlo y sus dedos sintieron el frío y oscuro metal que se formaba en la punta: -¿Qué es..?- Ahí en el suelo, inclinó su rostro y la miró como si nunca la hubiera visto; como si al fin despertara una respuesta en su cabeza. Su boca se abrió y tomo la forma de un pozo inmenso, ahogando un grito, pero no recuerdo que haya dicho algo más.
Miedo.
De ese hombre que hablaba no quedo nada, solamente una cascara despavorida.
-Así quiero recordarte, maldito - Ella, sosteniendo el mazo con sus dos manos, se lo acerco despacio hasta la mejilla izquierda y delicadamente lo frotó, igual que un beso de despedida.
Un segundo y todo acabo: Zorzal, agilmente, se estiro y levanto el mazo de su empuñadura con ambas manos y lo elevo hasta su hombro derecho; y con la fuerza que adquirió su espalda y cintura, retorció su cuerpo como un capullo apuntando a esa cabeza blanca y húmeda; acabando todo en un golpe inmenso y certero.
Por el monitor pude observar como el muro del container contenía una mancha inmensa que se deslizaba al suelo, formada con algo que podría ser parte de sangre, piel y dientes.
El cuerpo se estrello de inmediato al suelo y ese animal blanco se convirtió en algo sucio y oscuro.
El otro sujeto comenzó a gritar desesperadamente mientras veía como Zorzal, no contenta con su logro, remataba una y otra vez ese saco rojizo con su mazo.
Suficiente. No era necesario seguir viendo la determinación de esa muchacha. Miré por el vidrio del camión como el agua se deslizaba y unas gotas oscuras se estrellaban en la ventana. Cerre los ojos. Queria dormir un par de años. Preste atención a la lista de música que seguía sonando, a la dulce melodía que murmuraba, ajena y simple:
"Cuando me hablan y no estoy, o no miro a donde voy,
es que estoy pensando en ti"
Tan cierto. No habia escuchado nunca tal declaracion de amor ni tan terrible amenaza... "¿Qué llevaba a alguien pensar así?"me pregunté. ¿A sofocar todo el mundo por alguien en la memoria? Una respuesta era Zorzal, en el amor por su madre que la quemaba en cada golpe que daba.
Busque el silencio. Con los ojos cerrados trate de no escuchar lo que pasaba detras de mi. Queria seguir oyendo ese tema mil veces buscando el porque. Trate de hacerlo pero inevitablemente pense en mi hermano.
Recostado en mi silla, senti el ultimo estruendo que necesitaba escuchar: Zorzal ya habia terminado con el segundo sujeto.
Abri los ojos y confirme los electros en el medidor. ambos sujetos no daban señal de vida.
Observé el estado de Zorzal. Se encontraba jadeante por el esfuerzo, inmobil y todavia en guardia. Los cuerpos la rodeaban de una forma anormal apuntando algunos miembros al cielo como ramas secas. Parecia que ese pequeño pajaro habia usado toda la noche para crear ese inmenso nido.
Satisfecho di mi señal a los demás:
-"Buenas noches a todos"-Le escribi al grupo. Al momento todos me respondieron para continuar con su papel.
Ira sabia que lloveria y dejo una frasada junto a mi. Dijo que la necesitaria. Se lo agradeci en silencio.
Desenfunde mi arma y la examiné para saber que se encontraba en orden. De reojo confirme que Zorzal seguía exactamente en el mismo lugar.
"2:49 am"-Quedaba aún mucho que hacer antes que terminara la noche.
Encendi el interruptor y le hablé:
-Zorzal -Debia ser prudente pero directo. El tiempo es más que valioso luego de las ejecuciones y dejar pasar el tiempo seria perjuidicial para ella - Lo hiciste muy bien, tranquila. Todo terminó. Ahora abriré la entrada. Deja el mazo en el suelo y ve a la entrada.
Me hice de la camara y salí a la noche. El aire estaba fresco y la lluvia era tan suave que apenas golpeaba. Caminé hasta la puerta y tomé distancia, puse una mano sobre mi arma y con la otra accioné el mando electrico movil que abre ese tanque de metal.
Comenzo el lento accionar de la puerta.
Si veía una amenaza; si ella no lo soportaba debía actuar sin dudar.
"Recuerda, has sólo lo que te pedimos. Nada más".
Lentamente una luz rojiza cubrió el lugar